HISTORIA DEL MERCURIO

El mercurio es un elemento químico que a temperatura ordinaria es un metal líquido de color plateado .  El símbolo del mercurio es Hg que se deriva de la palabra griega hydrargyros, la cual significa “agua plateada” (Goldwater, 1972). Los romanos llamaron al mercurio “Argentum Vivum”, que significa “Quick Silver” o “plata líquida” debido a que era  el único elemento conocido que era líquido a temperatura de ambiente.       

El mercurio es conocido desde la antigüedad y ha sido utilizado por casi todas las culturas . Se le han atribuido poderes mágicos tanto para hacer el bien como para hacer el mal (Goldwater, 1972).  Se le consideró también  como una de las maneras de protegerse del “mal de ojo”.  Se creía que podía prevenir enfermedades tales como reumatismo, disentería y cólicos.  Aristóteles recomendaba este elemento diluído con saliva para tratar ciertas enfermedades de la piel. En algunos lugares los agricultores lo usaban para producir mejores cosechas.

En la India se pensó que el mercurio era un afrodisíaco muy efectivo. Por lo tanto, consumían grandes cantidades del elemento con la esperanza de recuperar o aumentar su vitalidad sexual. Los árabes usaban el mercurio como parte esencial en medicamentos para tratar enfermedades de la piel. Los italianos adoptaron estas ideas y usaron el mercurio como tratamiento en contra de los piojos y la sarna (D’itri y D’itri, 1977) (Sunderman, 1988).

La historia del mercurio en la farmacología es muy extensa. Con el paso del tiempo el mercurio fue adquiriendo legendarios poderes mágicos que se extendieron a la medicina y se comenzó a usar como tratamiento para la sífilis (Sunderman, 1988).   El mercurio fue también utilizado para tratar enfermedades de los ojos y la sangre. Más tarde se pensó que era peligroso consumir un elemento tan pesado, por lo que se recomendó su consumo diluído con vino o leche (D’itri y D’itri, 1977).

En  la Edad Media comienzan a identificarse los efectos adversos del uso de mercurio. Muchos de los trabajadores de las minas de mercurio en España se enfermaron gravemente o murieron de intoxicación. Algunas de las personas tratadas con medicamentos a base de mercurio, sufrían de salivación anormal, descontinuándose este tipo de tratamiento por esa razón (D’itri y D’itri, 1977).

En la Edad Media, Paracelsus fue el primer hombre que intentó explicar los efectos adversos del mercurio en el ser humano. El pensó que lo peligroso del mercurio era aplicarlo externamente y que  ingerirlo  no haría daño pues el cuerpo lo eliminaría en forma de sudor, excreta u orina. Otros mercurialistas recomendaban el uso del elemento en forma de ungüentos, ingerido y hasta inhalado. A corto o largo plazo, el enfermo empeoraba y se hacía susceptible a otras enfermedades que podían causarle la muerte.

En  el siglo 16, se fueron conociendo otros efectos adversos del mercurio, y  comenzó a disminuir su uso. Para el año 1557, el francés Jean Fernel fue el primero en describir los síntomas y signos del envenenamiento con mercurio. Para ese entonces, el mercurio era utilizado en la medicina como antidiurético. El mercurio fue la primera substancia en ser objeto de legislación para controlar las enfermedades que causaba (Goldwater, 1972).

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